Esta historia empieza un 7 de octubre en Nueva York cuando mi amiga Ana avisó de que habría un único concierto en Madrid de Kings of Convenience en el Teatro Lara en un par de meses y de que las entradas saldrían a la venta en dos días. Kings of Convenience son un grupo cuya música suena elegante, natural y desnuda. Como ellos mismos lo definen, pertenecen a un círculo pequeño de artistas definido como el New Acoustic Movement donde sólo la voz y las guitarras participan en las canciones. El concierto del jueves 9 de diciembre en el Teatro Lara sería un homenaje para celebrar los 15 años desde la publicación de su álbum de debut Quiet is the New Loud.
Dos días más tarde, el 9 de octubre, salieron las entradas. La web colapsó, se vivieron momentos de locura, histeria colectiva y tensión absoluta. Por suerte, aunque las entradas se agotaron en menos de 1h, nosotros estuvimos entre los afortunados que consiguieron entradas. Visto el éxito de la convocatoria, el grupo añadió un concierto más al día siguiente y esta vez las entradas se agotaron en 2 horas.
Dos meses más tarde llegó el día del concierto. Ocupamos nuestros asientos y nos dispusimos a disfrutar por primera vez del directo de Erlend Øye y Eirik Glambek. Quizás porque la gira se debía a la publicación de un libro sobre ellos por un autor de su ciudad natal, el formato del concierto incluía un espacio donde los artistas comentaban aspectos del disco y del grupo. El espectáculo se estructuró en dos sesiones divididas por un descanso de 15 minutos, donde primero Darío Manrique realizaba una entrevista al grupo y seguidamente Kings of Convenience interpretaba las canciones en el riguroso orden del disco. 
En la entrevista pudimos conocer a un Eirik más centrado en hablar en serio de su música y a un Erlend carismático y bromista. Los componentes del grupo, relajados, llenaron el tiempo con un montón de anécdotas que nos permitieron conocer mejor quiénes eran ellos entonces, cómo veían su música, sus inicios y evolución musical. Aprendimos, entre otras muchas cosas que, durante la mayor parte de su trayectoria, Erlend y Eirik han vivido en ciudades separadas (las relaciones a distancia musicales también funcionan), y que el silencio es el tercer componente del grupo. Ellos dos son unos noruegos memorables y originales.
Cuando Erlend y Eirik se colgaron las guitarras para tocar el álbum completo, cara A y luego cara B, no pudimos más que disfrutar de un concierto perfecto. La excepcional calidad del sonido junto con el silencio absoluto del patio de butacas permitió escuchar los temas en su estado puro. Mis favoritas I Don’t Know What I Can Save You From y The Girl From Back Then sonaron espectacularmente bien. Además, nunca voy a poder olvidar la bonita sensación en directo de ver a Erlend bailando, escuchar la cálida voz de Eirik y poder apreciar la agilidad en los dedos mientras rasgan sus guitarras y componen melodías aparentemente sencillas.
El público del Teatro Lara aplaudió mucho más de lo habitual tanto al acabar la primera sesión como al final del concierto. Con todo el patio de butacas en pie, el grupo nos obsequió en los bises con el trío de canciones más intimistas y preciosas del grupo: Mrs Cold, Boat Behind y Misread. Cuando parecía que el concierto iba a terminar, el grupo solo pudo acallar la ovación accediendo a tocar otra para saciar las ansias del público. Terminaron con Homesick, una delicada pieza musical llena de nostalgia.
Se comentaba entre los asistentes que este concierto había sido más largo de lo habitual y que incluso nos habían obsequiado con un bis extra que en ningún otro concierto de la gira habían dado. Espero que ellos se lo pasaran con nosotros tan bien como nosotros con ellos. Un concierto así de único y espectacular no se disfruta todos los días. Gracias. Y, por favor, sacad un disco nuevo.